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Qué agradable [James, Kassia]

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Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por Beverly Hills el Dom Ago 01, 2010 11:19 am

Jeshván, Voskresenia [día 5], 18:34, 67ºC, cielo encapotado.
Estos días estaba haciendo un calor inaguantable para alguien como yo, pero, por suerte, disponía de una gran reserva de sangre humana para tiempos como éstos. Después de alimentarme lo suficiente como para no desfallecer al exponerme al calor, me puse un bikini y un vestido corto y vaporoso por encima. No era como los vestidos de época que acostumbraba a llevar, ni como los corsets que tanto me gustaban, pero para este tiempo era lo mejor que me podía poner... a no ser que quisiera desmayarme por el calor, claro.
Cuando llegué a la piscina, con mi toalla, mi libro y mi cogín relleno con plumas de ángel, seleccioné la que, a mi parecer, era la mejor tumbona. Extendí con cuidado mi toalla, de manera que no quedara ninguna arruga en ella ni ninguna parte de la tumbona sin cubrir, y puse mi cogín sobre ella.
Sin molestarme en quitarme el vestido, me tumbé sobre la toalla y apoyé ligeramente mi cabeza sobre el cogín, con cuidado de no despeinarme, ya que odiaba ir hecha un adefesio. El hecho de que no hiciera sol me proporcionaba una enorme felicidad, ya que me encantaba ir a la piscina, pero si me pillaban bañándome por la noche me podría caer una buena.
Me dispuse a leer tranquilamente el libro, pero sin llegar a concentrarme demasiado en éste, ya que mi mente se mantuvo un buen rato pensando en que hacía muy buen día para que los vampiros saliéramos a tomar el fresco... o simplemente para que saliéramos, ya que, por culpa del sol, pocas veces podíamos hacerlo.


Última edición por Beverly Hills el Mar Ago 31, 2010 1:46 pm, editado 1 vez
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por James A. Hitman el Dom Ago 01, 2010 12:00 pm

James, ése chico alto, rubio, de ojos azules y cuerpo musculoso decidió que en su primer día por aquel extraño internado, al cuál había llegado por pura casualidad en uno de sus múltiples viajes de independencia, lo mejor era emprender una exploración a fondo por todos los terrenos y lo mejor por donde uno podía empezar era por los exteriores asi que después de haber dejado su pésimo y escaso equipaje en cualquier lugar de dentro quedándose bastante bien con las indicaciones para volver más tarde a por él decidió salir a dar una vuelta. Por lo que se veía, en aquel lugar donde ahora se encontraba el muchacho hacía excesivamente un calor sofocante para él que estaba acostumbrado a climas más frescos y frío al ser su temperatura algo más alta que la de un humano cualquiera por su condición de hombre lobo. Las gotas de sudor que caían por su frente se le antojaban bastantes molestas por lo que se pasó un puño por la frente limpiandoselas como buenamente podía aunque extendiéndose más la humedad por el resto de la cara, al final decidió sacarse la camiseta de tirantes de licra negra ajustada al cuerpo marcando todos aquellos músculos bien definidos de su torso y dorso, quedándose tan solo en unos pantalones cortos por las rodillas vaqueros que se sostenían mediante un cinturón negro sencillo pero moderno y unas deportivas bastante sucias por el paso de los años que se suponía que eran blancas en sus tiempos mozos.

Sus pasos le guiaron hasta una piscina donde se encontraba una chica de cabellos rizados dorados vestida con un sencillo, y de apariencia bastante fresco, vestido corto veraniego. No le importó para nada ir luciendo torso descubierto, si a alguien le molestaba que no mirase y punto, él no se iba a cortar ni un solo instante en estar como más comodamente estuviese en cada instante a lo largo de su estancia por aquellos lares. Pasó decidido con andares chulescos por delante de la rubia, mirándola pícaramente de reojo con una sonrisilla traviesa entre dientes y se sentó en la tumbona contigua a ella sin perder la sonrisa sacarrona.

- Cuidado bombón, no vayas a derretirte al sol - comentó con todo su descaro y desfachatez el chico que ni corto ni perezoso se puso sus gafas de sol y dejó que su cuerpo descansase sobre la tumbona, espatarrándose como si estuviese en su casa y mirando de reojo a la chavala de al lado.
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por Kassia D'Angelo el Mar Ago 10, 2010 12:32 am

Resulta positivo que aquel lugar tenga algo bueno para variar aunque sea algo tan común y tonto como era aquella piscina exterior que tenía tan buena pinta pero no es algo que la mujer de melena castaña le entusiasme demasiado. Aburrimiento y monotonía, algo tan letal y afilado como un brillante navaja, eso es lo que guía sus pies hasta acabar al borde del agua, acuclillada sin haber querido percatarse de la presencia de las dos personas que se encontraban a algunos metros de ella. Podía escuchar una voz masculina a la que no había llegado a prestar atención, por lo menos a sus palabras en un principio y tras meter los dedos en el agua para comprobar la temperatura como si le importase, se incorpora de nuevo y levanta el rostro hacia los desconocidos con la cabeza ligeramente ladeada en un ademán angelical que se desvanece en cuando uno atisbase sus ojos oscuros, reluciendo un chispeo peligroso y burlón, una mirada audaz que no tardan en tener encima la pareja de rubios que yacían sobre las tumbonas. Se había ido a topar con la delicada muñequita de porcelana de una belleza demasiado obvia y encantadora y su feroz acompañante que de no ser por sus características físicas tan semejantes serían polos opuestos ya que él parecía ser una clase de hombre que resultaba tan suave como un ladrillo en la cabeza. Aquello podía resultar más interesante de lo que había pensado en un principio, por lo menos mejor que estar sola y descubriendo la zona, por lo menos ahora tenía entretenimiento, algo era algo.
Se las compone para curvar sus labios carnosos, dirigiéndoles una sonrisa de un conquistador digna de alguien que sabe y tiene la certeza de que va a comerse el mundo, feroz, casi animal aunque solo por un momento, parece casi una ilusión puesto que al segundo siguiente incluso parece inocente, avanzando con pasos lentos y ligeros hacia ambos, desviándose sobre uno de los lados para sentarse en el borde de una de las hamacas que hay repartidas en torno a la piscina.

-Buenos días, ¿disfrutando? -Saluda con una voz musical, haciendo una leve y burlona inclinación de cabeza mientras sus ojos de un castaño verdoso relampaguean brevemente con un centelleo que no presagia nada bueno aunque en aquel momento medita silenciosamente y barajea varias opciones que se pasean por su mente con retorcido ingenio y humor.
Al contrario que la vampiresa, Kass no se molesta ni esfuerza en su vestimenta, estaba en la piscina por lo tanto iba con un bikini de un tono oscuro que dejaba entrever los trazos de su piel que gracias al verano adquieren más color, un bronceado dorado, algo sofocada por las altas temperaturas.
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por James A. Hitman el Mar Ago 10, 2010 2:51 am

La rubia de cabellos onduladas y mirada de muñeca intocable parece ignorar por completo a James, pero para él y su orgullo masculino impoluto eso significa que la pobre está algo bastante empanada, ciega y no sabe apreciar todo un regalo a la vista como lo es él mismo. Un bombón así tan deseable no se podía rechazar así como así, a sus ojos, cualquier chica necesitaba más que un buen motivo para rechazar toda la serie de encantos que este galán podía ofrecer. Más no le importó que la rubia estuviese en los mundos dorados y rosas con los que fantasean las chicas como ella, o en general, todas las jóvenes risueñas que sueñan con su príncipe azul, ser millonarias, tener un coche descapoteble y poder fardar de algo en la vida. Justo en el momento en el que James se decidía a quitarse sus deportivas otra chica apareció acercándose a la piscina y acunclillándose allí mismo quizás para comprobar la temperatura del agua, no fuese que la pobre se fuera a caer la piel a tiras por culpa de una mala climatización del agua de la piscina, pobrecita.

Escuchó unas palabras dirigidas seguramente que hacia él y la rizosa de al lado, estaba seguro que la voz debía de provenir de aquella chica a la que había observado en el borde de la piscina pues no había otra por allí cerca, decidió hacerse el remolón antes de terminar de una vez por todas de desprenderse de las deportivas ya descritas con anterioridad. Ladeó la cabeza suave y lentamente y dedicó una de sus más deslumbrantes y bonitas sonrisas a la joven que también era bastante guapa como la baby de al lado. Se permite sus buenos minutos antes de contestar al saludo tan misterioso por aquella voz tan dulce pero que a la vez encerraba algo que James no es capaz de captar, observando la delicada figura de la muchacha, admirando el bronceado de su piel y todas sus curvas bien definidas.

- Si lo disfruto... no será por la diversión que hay en este soso y aburrido lugar, si no por las hermosas vistas que un par de ángeles vienen a ofrecerme - respondió por fín utilizando su potente voz grave de la forma más suave que pudo, mostrando con ello sus blanquecinos dientes feroces. - ¿Qué, dando un paseito para conocer la zona? -
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por Kassia D'Angelo el Vie Ago 13, 2010 5:49 pm

La despampanante vampiresa de cabellera dorada prefiere permanecer en su mundo que dedicar ni un solo minuto de su atención a las dos presencias restantes que estaban en la piscina. Eso no supone ningún problema para Kassia, en realidad, la barbie se acababa de ahorrar toda una preciosa lista de los agradables y no tan agradables calificativos con los que la castaña de reflejos cobrizos podía otorgarle con toda la malicia del mundo y más. Paciencia era una virtud de los que pocos gozaban para soportar a personas como ella.
La rubia pronto queda en el olvido para Kassia quien desvía su mirada hacia el hombre rubio que tan comodamente se encontraba tumbado en una de las tumbonas despreocupadamente, dando a entender que no tenía intención alguna de levantarse y hacer ninguna inclinación caballerosa. Vaya, las costumbres con las que la mujer había subsisitido durante gran parte de su eternidad ahora parecían quedar desterradas. Por lo menos así tenía la sensación de que no sería tan fácil manipular a nadie... es decir, que había más retos en su vida, por suerte aunque de momento no había encontrado nada lo suficientemente fuerte que captase su atención por mucho tiempo, esperaba sinceramente aunque el hecho la irritase, que consiguiese encontrar algún interludio a su monotonía, por eso mismo se encontraba allí.
Tic-tac, tic-tac... los segundos pasan y no recibe ningún saludo, nadie habla y ella no pensaba romper de nuevo el silencio por el mero hecho de que se estaba tomando su tiempo para examinar a los allí presentes. Si lo que querían era silencio, Kass hablaría como una cotorra, si por el contrario buscaban conversación había tres opciones:
a) Ignorarles deliberadamente con la intención de encontrarse ya con enemigos y con ello un buen entretenimiento por toda la jeta.
b) Parecer todo lo encantadora posible para dar una imagen que más bien concuerde poco con su verdadera personalidad.
c) Pisotearles directamente y hundirles en la misera.
Teniendo en cuenta su naturaleza y carácter juguetón, la castaña opta por la segunda, relamiéndose los labios con la punta de la lengua para humedecérselos, tanteando el terreno con disimulo para encagarse de lucir una expresión angelical, todo lo que puede hacer y poner, alardeando de sus dotes de actriz con un descaro que se alimenta de la experiencia de los años anteriores que Kass había vivido con plena intensidad sin ningun tipo de pudor.
De pronto él dice ángeles, la mete en el mismo saco que un puñetero ángel. ¡Por todos los demonios!, ¿por quién diablos la había tomado? El semblante de Kass pasa por varios cambio, incialmente la incredulidad, segundos después una oscura amenaza que centellea en su mirada y por último y tan deprisa como una exhalación vuelve a sonreír mostrando sus blancos dientes tan bien alineados.

-No deberías decir eso de personas a las que no conoces, puedes llevarte una desagradable sorpresa... imagínate que cada luna llena me transformo en una bestia sanguinaria, poco tendría de angelical, ¿verdad? -Dice con aparente ingenuidad, desviando sus ojos hacia la piscina mientras juega con delicadeza con un mechón de su cabellera oscura- Así es, no eres el único que busca alguna diversión por estos lares. El aburrimiento puede ser algo muy peligroso... -Sisea suavemente la mujer hasta que se incorpora para extender su mano oficialmente para estrechar la suya si bien él quería- Soy Kassia D'Angelo pero mira, por ser tú tienes un trato especial, llámame Kass. -Se presenta elegantemente sin pararse a detener los indomables mechones castaños que yacen desordenados y enmarcan su rostro- ¿Y quién es la princesa que te acompaña? -Interroga segundos después, echándole una mirada insiquitiva y burlona a la rubia empanada.
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por James A. Hitman el Dom Ago 15, 2010 10:15 pm

La chica castaña parece ser esa clase de chica silenciosa y recatadita que se mantiene al margen de todo y de todos sin apenas dirigir más de unas cuantas palabras apropiadas pero nada más, quizás es que fuese tímida o tal vez, algo reservada pero para James mejor qué mejor. No le gustaba estar rodeado de mujeres que cotorreasen más de la cuenta y como verdaderos loros, vamos, aquello de que dos chicas se pusiesen a marujear delante de él le aburría en excesiva y le ponía un buen dolor de cabeza que después pagaría con esas dos muchachas y con todas en general vengándose aunque no tuvieran la culpa de nada. Las mujeres eran soportables en su cierto punto y cierta manera, en el momento en que se ponían plastas era mejor mandarla a la mierda pronto o dejarla tirada antes que fuese demasiado tarde y se te pegasen como una lapa, por suerte, la castaña no parecía de estas.

Por fín la chica, que parecía en un primer momento no ir a hablar en todo el rato arrancó y de qué forma, una forma que hizo que James sonriese mostrando sus dientes perfectos a la vez que cruzaba las piernas una encima de la otra bien estirado en su tumbona.

- Tampoco debería decirlo de personas a las cuales conozco pero ya lo dice el refrán, nunca llegarás a conocer a una persona a la perfección. Hasta las personas más allegadas pueden darte una buena desagradable sorpresa cuando comienzas a conocerlas a fondo.- replicó ampliando su más que elegante sonrisa con la que, en un pasado, había conseguido a todas las chicas que se había propuesto pero ahora eso no le interesaba, simplemente la mostraba por puro placer y entretenimiento, soltando unas pequeñas carcajadas al escuchar lo de la bestia sanguinaria en luna llena. -Solo tienes qué observarme a mí para ver que tras una cara tan bonita y angelical como la mía se oculta una horrible bestia que sale en luna llena, pero ante todo.. soy todo un encanto y un angelito.- le guiñó un ojo nada más terminar de responder a los comentarios de la chica, quedándose bastante satisfactorio por su respuesta y mostrando aquella faceta tan suya de chulería desbordante que a todos los lados le acompañaba. Una vez más volvió a dar un buen repaso al cuerpo de la castaña sometiéndola a un intenso examen visual.

-Demasiado peligroso pero divertido si te gusta jugar con fuego.- se tomó la delicadeza de corregir a la chica para completar de una forma más acertada la frase que ella había compuesto, dedicándola su más sincera y, a la vez, pícara sonrisa. En cuanto ella le tendió la mano, él se alzó por los codos pasando sus piernas por encima de la tumbona hacia el lado más próximo a ella para incorporarse hasta quedar sentado de cara a ella y agarrar su mano inclinándose hacia ella a su vez. -De donde yo provengo es por costumbre plantarle dos besos bien dados en las mejillas a todas las damas que se le presenten a uno.- con esto él no estaba pidiendo permiso para plantarle dos besos a la chica si no que lo estaba exigiendo y dando a entender que se los iba a dar igualmente. Se inclinó con una cara totalmente pícara, estirando sus labios en una sonrisa que le marcaba después unos hoyuelos bastante sexys en las mejillas, una ceja alzada en forma de pico y una mirada de vértigo bastante potente, y la plantó dos rápidos pero sonoros besos en las mejillas de la joven tras escuchar su presentación. -Un placer Kass..- se quedó algo pensativo al recordar que ya había leído por algún otro lado aquel nombre. -¡Anda mira, como el refresco Kas!. ¿Tú de qué sabor eres, naranja o limón?.- se rió suavemente llevándose una mano para taparse la boca y después carraspear un poco. -Yo soy James.- se presentó echando una rápida ojeada a la rubia de cabellos rizados que estaba tumbada en la hamaca de al lado y que desde que había llegado no había dado señales de vida. Se encogió de hombros mientras volvía la mirada hacia la castaña cobriza en algunos mechones al sol. -Te presento a Ricitos de oro se me ha comido la lengua un gato y sufro de parálisis cerebral a causa de que el excesivo calor y los rayos de sol me han sobrecalentado el cerebro matando las pocas neuronas que me quedaban vivas.-
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por Kassia D'Angelo el Sáb Ago 21, 2010 12:06 am

Indudablemente la vampiresa de cabello dorado ha decidido dejar completamente a su suerte a los demás presentes. Kassia no tiene ningún problema con ello, en realidad ni siquiera le importa, ni le presta atención puesto que si iba a resultar todo lo insulsa que parecía era algo que no tenía ganas ni tiermpo de averiguar. No ardía en deseos de conocerla, de momento su único y bien recibido entretenimiento estaba resultando ser el hombre rubio que tenía tumbado a su lado tan desenvuelto que resultaba difícil de creer que acabase de conocerle en ese mismo momento.
Que razone de aquella manera a su contestación le da a entender que aparte de una cara bonita el chico tenía una mentalidad propia. Vaya, eso no solía verse a menudo o por lo menos Kass no había tenido la gracia de encontrarse a gente así, la vida solía ponerle a tiro a personas más manipubles que no pensasen por sí mismas. Reconocía que eso le encantaba, dominar siempre era algo que se le había dado espléndidamente bien pero parecía tener frente a sus ojos alguien que sin duda podía ser un reto interesante si conseguía seguir captando su curiosidad como lo estaba haciendo de momento, todo sea que de repente perdiese el valor como un juguete viejo con el que ya te has entretenido suficiente pero a la mujer castaña ya querría saber quien era aquel que se había atrevido a jugar con aquel imponente y corpulento hombre y no se diese el caso al revés.

-Supongo que tus palabras tienen su lógica aunque dependen del contexto y de las circusntancias. La mayoría de las personas son bastantes previsibles una vez has compartido algún tiempo con ellas, muy previsibles si eres cauteloso y observador, así que si bien no los conoces profundamente ya puedes entrever si te llevarás una de esas desagradables sorpresitas que permaneceran en tu memoria durante mucho tiempo. Simplemente hay una cuestión: Fiarse o no fiarse. Cuando te topes con alguien con aspecto de ángel... no lo hagas, son los peores. -¿Experiencia propia? Si, solo que en su punto de vista tan solo estaba el hecho de que era ella la que solía dar aquellas saludables y geniales sorpresas.
Como una avertencia silenciosa, un sobreaviso a sus palabras, suaviza sus rasgos, sus facciones se relajan para formar una expresión armoniosa y dulcificada, se podría decir que estaba actuando de una forma benévola al hacer eso, instándole con aquello a algo tan real como sencillamente era que no confiase en ella pese a lo que él había dicho antes, delatándose a sí misma con un obvio descaro propio de ella. No se podía decir que no fuese justa, lo que él decidiese hacer ya no estaba en su mano pero sin duda fuese lo que fuese tendría fines divertidos para la joven.
Por cada gesto, cada sonrisa que le dedicaba, cada mirada cautivadora, Kassia se puede dar cuenta de que se hallaba ni más ni menos delante de todo un conquistador, un auténtico conquistador el cual desprendía por cada poro de su piel la arrogancia de los campeones, de aquellos acostumbrados a conseguir todo lo que se propongan. Por un momento Kassia se pregunta que tipo de debilidades podría esconder bajo aquella faceta, más bien si las tendría... pero como todos, deduce claramente que alguna habría y antes o después sabría de ellas, después de todo era un demonio, era toda una experta en el campo del terror.

-¿Y quién ha dicho que precisamente tú tengas una cara bonita y angelical? -Sondea la castaña arqueando una fina ceja cobriza graciosamente, interrumpiéndole antes de que acabe de hablar pero por supuesto ella tiene oídos para todo y no se le escapa aquella información que le suelta. Una bestia horrible en luna llena, ¿eh? Bueno, no es sorprendente aunque a pesar de ello se fuerza a mostrar una expresión incrédula. ¿Quién con dos dedos de frente no habría sospechado de su naturaleza? Solo había que mirarlo bien, comprobar lo absolutamente despreocupado que parecía, la agresividad que emanaba. Si, lo que él decía, todo un encanto y un ángel, estaba segura de ello.

-Hum... ¿te gusta jugar con fuego? Vaya, ten cuidado, te lo digo porque me preocupo por ti. -Dice con la ironía impresa en cada una de sus agradables y educadas palabras mientras mejora la visión que tiene del chico y también de su físico al verlo en movimiento cuando se incorpora. Había que reconocérselo, estaba como podía, como debía y como quería y eso era algo casi imposible de pasar por alto al menos que tuvieses una orientación sexual hacia otro lado.
Encuentra su mano atrapada y si bien se le pasa por algún momento por su cabeza escapar, lo deja de lado inmediatamente cuando no hay huída posible y mucho menos quiere buscarla.

-De donde yo provengo es por costumbre que los hombres, caballeros o no, se ganen los besos. -Responde con el mismo tono de voz que utiliza él en un principio pero después se va convirtiendo en un ronroneo que indica practicamente un reto.
Sus ojos se quedan fijos en su rostro, una expresión de picardía juguetona demasiado tentadora como sacar por alto y lo peor es que él era arrogantemente consciente de todos y cada uno de sus encantos. Parecía tener un ego tan inmenso como el de la propia Kassia, por lo menos podía estar segura de que aquel tipo podría comprender a la perfección lo que era el amor propio. Acaba recibiendo aquellos dos besos pero si pensaba que ella se iba a estar quieta estaba bastante equivocado. La mujer de cabellera cobriza reacciona rápido y su boca se dirige a su mejilla como si fuese a depositar un beso en ella tal y como hace el rubio pero en lugar de eso clava los dientes, ejerciendo una presión lo suficientemente fuerte como para infligirle algo de dolor, separándose después con una maliciosa y gatuna sonrisa cincelada en sus labios. Si prentencía mantener la fachada de niña buena se estaba yendo al garete por momentos, iba a ser difícil fingir lo que no se es pero obviamente no imposible.

-Si, estoy segura de que es un auténtico placer para ti conocerme. -Comenta sonriente aparcando aquella inocencia demostrada hasta recientemente unos segundos pero en su rostro se instala la genuina incredulidad al escuchar lo del refresco. ¿Refresco Kas?, ¿de qué le estaba hablando? Acababa de enterarse de que la existencia de aquella marca de refresco y eso parece reflejarse vividamente en su gesto, había logrado sorprenderla, si bien no de la forma que había esperado- Tengo la sensación de que no voy a saber ni a naranja ni a limón, pero puedes comprobarlo por ti mismo sino me crees. -Le salta con fluidez y rapidez hasta que el tema se desvía de nuevo hacia la vampiresa. Los ojos pardos de Kass se posan en ella y no la da por muerta de puro milagro. Su primera risa suave y relativamente discreta se hace escuchar cuando escucha la presentación que hace James de la rubia- Creo que has conseguido que me entren ganas de pedirle un autógrafo... lástima que me considere más importante :braq:
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por James A. Hitman el Dom Ago 22, 2010 3:31 am

-Tú misma lo has dicho, la mayoría de la gente son previsibles lo que es sinónimo de plato fácil y aburrido.- interrumpió James ladeando su sonrisa pícara, fijando sus penetrantes ojos celestes en los de la chica marrones que tenían aquel punto misterioso y demoniaco que los hacían relucir incluso con un brillo extravagante, fuera de todo lo común que James había visto en su vida. -Pero se te escapa un pequeñísimo detalle. Por muy observador que creas ser con el tiempo frente a alguien que consideras amigo o algo parecido a ese término no puedes saber si esa persona está fingiendo todo el tiempo envolviéndose y ocultándose tras un disfraz y una enorme careta y cuando tú no estás delante se lo quita todo para mostrar su verdadera cara que no es más que lo contrario a lo que te muestra a tí. De ser así no podrías saber, ni esperarte, ni prevenir, que en un futuro te vaya a dar tal sorpresa. Son cosas inevitables que tiene la vida, pequeños puñales a traición que te clava el destino y con los que aprendes a vivir día a día hasta que aprendes definitivamente la lección.- tras aquel breve discurso que da sin saber el motivo principal que le había llevado a soltar todo aquello casi sin pensárselo decidió tomarse unos cuantos minutos sabios de reflexión interna para poder decir o añadir algo coherente pues ya se estaba reemplanteando que lo anteriormente dicho no tenía ni pies ni cabeza, se había ido por las ramas, o tal vez si que tenía sentido; el caso es que se había quedado confuso con aquello. -¿Acaso hay algo que te diga a tí que yo soy de los que se fían así sin más de los demás?. Si es así lamento informarte, muñeca, de que estás en un craso error.- la miró de nuevo de abajo arriba con aparente seriedad para después soltar una de sus grandes perlitas debido a que la joven se lo estaba dejando a huevo. -Entonces según tú te denominas de lo peor que hay en el mundo, de los que no hay qué fiarse. Muchas gracias por la breve introducción a una descripción a medida sobre tí misma, de todas formas te diré que no suelo fiarme ni de mi propia sombra como para fiarme de una.. mujer.- dijo optando por emplear un tono bastante chulo acorde con todos sus gestos de Don Juan, todo un caballero con las mujeres para lograr fines beneficiosos y satisfactorios para él mismo pero siempre dándole aquel toque de chulería que le daba aquella personalidad tan apropiada según su punto de vista.

James se acaba dando cuenta que la chica también le mira con aquellos ojos observadores, depredadores que buscan en su presa puntos débiles dónde atacarle. Intuye como le examina cómo él a ella, cómo no se pierde ni rastro de todos los gestos que el licántropo hace y siempre manteniendo una compostura en la que no se desvele a la primera, vamos, de una forma algo discreta.

- Lo digo yo y con eso me basta, no necesito que nadie más me lo afirme, yo lo sé de muy buena tinta.-contestó quedándose más pancho que ancho en aquel momento, si aún la chica no había captado el pequeño dato de que no tenía abuela ahora era el momento más idóneo para que se diese cuenta de aquello. James no era un tipo que necesitase que le echasen piropos o halagos, él solito se valía y bastaba para cumplir dicha función aunque eso no quitaba que le gustase recibir palabras bonitas que subiesen más su ego bien fortificado y crecidito, aquello era algo que le apasionaba siempre que viniese de boca de una chica bonita. -Preciosa, el fuego es símbolo de aventura, pasión, emociones fuertes. ¿Crees que no me va a gustar jugar con él?. Además, quién ya se ha quemado no puede volver a quemarse de nuevo.- después de haberse estado riendo un poco a mandíbula suelta volvió a serenarse y mostrar su deslumbrante sonrisa socarrona que parecía no desgastarse nunca.

- Pues de donde yo provengo si se quiere un beso no se lo gana uno si no que lo que roba.- objetó entrecerrando los ojos un poco de forma desafiante, ahí dejaba bien claro que si él quería o le apetecía besarla lo iba a hacer sin importarle las consecuencias pero no, en este caso, por mucho que la chica se muriese de ganas, porque si no se estaba muriendo ya se moriría por sus besos
, no lo iba a hacer, no la daría el gusto y placer de probar sus labios tan a la ligera y tan pronto. Además, quién la decía a ella que el hombre lobo quería ganarse sus besos, unos besos de una completa desconocida que no le sabrían francamente a nada. Él algo tenía claro, el mayor trofeo que había allí era él mismo para las chicas y si alguien había en aquel lugar que debían ganarse algo eso eran las chicas, no él. En cuanto escuchó las siguientes palabras de la chica demonio no pudo evitar estallar en potentosas carcajadas, aquella chica era de lo más divertido, como se notaba que no le conocía y sí, eran casi idénticos ambos solo que en sexos contrarios. -Apuesto todo lo que quieras a que el placer es más tuyo que mío.-interrumpió entre carcajadas sin poder parar en ningún momento de reír, qué creído se lo tenía la chica y qué equivocada estaba por el momento pero ya se daría cuenta de que el placer acabaría siendo suyo cuando descubriese que inevitablemente, conocer a James, le cambiaba la vida a cualquier chica para mejor. Más diversión.

-Entonces si no sabes ni a naranja ni a limón debes de ser como el BitterKas, ácido con un toque amargo y ligero aroma dulzón.- acercioró mordiéndose el labio inferior después de haberse pasado la lengua por los dientes superiores en un gesto seductor. -Lástima que no me traje la licuadora o la exprimidora, tendré que comprobarlo otro día. A ver si me acuerdo de ir al mercado a comprar al menos una batidora para poder sacarte el máximo jugo posible y así poderlo comprobar.- soltó un suspiro melodramático, como si aquello le acabase a aguar la fiesta pero rápido se recompuso al escuchar a la castaña cobriza mofarse de la rubia sin neuronas. -Ya solo por el simple hecho de ser rubia te dejo creerte más importante.-
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por Kassia D'Angelo el Dom Ago 22, 2010 4:46 am

Sopesa mentalmente sus palabras. Si, estaba claro, estaba completamente de acuerdo con él con el hecho de que la gente previsible resultaba comida rápida, presas fáciles de obtener y desmoralizar entre muchas otras cosas, claro que según para que planes se trazase una buena manipuladora como era Kassia le convenían más o menos que fuesen así.
¿Chico de pocas palabras? No, la castaña puede darse cuenta de que no, precisamente a James no se le podia considerar un tipo silencioso y mucho menos que se guardase sus ideas en su cabecita que al parecer no estaba tan hueca como el típico socorrista de la playa, algo mítico que él solito conseguía romper deomostrando que no solo había pajaritos.

-No, no se me escapa nada. Nunca. -Sonríe con deliberado encanto la joven, guardando silencio para escucharle prestando una insólita atención a sus palabras siguiendo el hilo de aquel monólogo que el rubio, sumido en su propia convicción- Siempre la careta se acaba resquebrajando y el disfraz perdiendo nitidez y fuerza, en algún momento se comete un error, un solo punto débil, un pequeño desliz al interpretar su papel. Es fácil atisbar cuando alguien te engaña, la gente suele ser fácil de calar... por lo menos después de tanto tiempo coexistiendo con los humanos y otras criaturas... en realidad todos tienen un papel que es extraño que cambie. Además, después de todo, hay gente que nace con esa lección aprendida. -Y la astuta curvatura de sus labios carnosos indica que obviamente se refiere a sí misma, firme a esa opinión incluso cuando era humana, tan solo una mujer doblegada que se pudo liberar de cualquier atadura antes de que fuese demasiado tarde... aunque bien mirado acabo asesinada. Menuda ironía más acertada.
Muñeca. Ah, de ser un ángel había pasado a ser muñeca. Bien, ya podía volver a morirse feliz que se sentía realizada por completo, incluso puede que estuviese al borde del orgasmo y todo de la gracia que le hacía aunque si bien le parecía indiferente pocos eran los que se atrevían a lanzar aquellas pullas tan deliberadas y menos contra la señorita D'Angelo la cual bien capaz era de pasarse todo por sus zonas más pudorosas o por el contrario tomarse la relativa justucia por su mano pero ni siquiera aquel hombre logra tocarle la moral hasta ese punto, vamos, ¡qué se esforzase un poco más en sacarla de quicio! Eso sería nuevo y refrescante, casi podía otear la posibilidad de que él lo consiguiese aunque las consecuencias serían letales si ella no apreciaba demasiado sus artimañas.

-No se si te fiaras de los demás pero esta claro que sí en ti mismo. Ten cuidado, puedes defraudarte, no serías el primero. -Dice musicalmente, entonando aquellas palabras mirándole a través de las largas y abundantes pestañas que enmarcan sus ojos castaños, mordisqueándose el labio inferior como quien estuviese soltando una cosa por "accidente" y sin querer resultar perjudicial en ningún sentido.
Con deliberado descaro, asiente con la cabeza cuando se refiere a lo que no se puede fiar de ella. Él sin duda era libre de hacerlo, independientemente de lo que arriesgaba por confiar aunque por lo visto no iba a ser el caso ya que deja claro que no se fiaría de ella por ser... mujer. Hum... bueno, no se esperaba exactamente aquella respuesta, simplemente solía imponer por el mero hecho de ser un demonio, independientemente de su sexo aunque bien era cierto que para un hombre solía resultar más peligrosa pero si eran más débiles a la tentación eso le convenía a Kassia de sobremanera aunque ella no necesitase practicar ningún juego sucio al menos que ella misma quisiese hacerlo.

-Y exactamente... ¿por qué jamás habrías de fiarte de una mujer?, ¿algún pasado agitado con alguna y casualmente no un revolcón en una cama o cualquier otro lugar que poco me interesa averiguar? -Pregunta sin pararse a pensar que quizá el rubio no quiera que se inmiscuya en su vida, bueno, siempre podía pasar de contestar y ya esta, no le pondría ninguna pega, lo averiguaría de otra manera si es que al cabo de un rato le seguía interesando su pasado.
Volviendo al tema de los besos, la castaña le escucha y asiente con la cabeza mientras sus ojos relucen con mofa durante unos segundos, los que tarda en volver a quedar frente a él mientras sigue hablando, inclinándose un poco hacia el cuerpo varonil.

-¿Cómo?, ¿así? -Le suelta de manera seductora, plantando las dos manos en sus hombros y ejerciendo una presión para que se incline lo suficiente como para que ella pueda atrapar sus labios con los suyos durante unos escasos segundos, separándose de inmediato adoptando una posición como si no hubiese hecho nada, acomodándose en su tumbona en una postura similar a la que tenía él en un principio, piernas cruzadas y una absoluta despreocupación pintada en su semblante, retirándose cuidadosamente los mechones castaños para colocarlos tras su oreja- Lo dudo. -Insiste levemente ante la disputa de quien estaba más encantado de conocer al otro- Aunque estoy segura de que en realidad estas más que satisfecho y encantado por haberla conocido a ella. -Murmura con la burla detonando en sus palabras con cierta diversión, señalando con un gesto de cabeza a la rubia y sonriendo ampliamente, mostrando practicamente su brillante dentadura al completo.
Al parecer le encuentra mucho encanto al tema del refresco aunque Kass seguía sin verle demasiado sentido por el simple hecho de que hablaba de algo que desconocía aunque al parecer tendría que cerciorarse de lo que decía el rubio de humor retorcido.

-Espero que un tipo como tú tenga mejores cosas que hacer que conseguir una batidora para sacarme jugo... porque sino tu existencia es bastante triste, permíteme comunicártelo y ser la portadora de tan malas noticias pero no te preocupes, algo podremos salvar. -Y muestra sus grandes dotes como actriz al mantener un rostro alarmado y preocupado aunque no tarda en evaporarse cuando una de la comisura de sus labios se estira para formar una media sonrisa gatuna- James, querido, siento resultar desalentadora pero que me dejes o no es algo que me importa más bien poco, lo seguiré pensando de todas formas pero gracias por darme tu permiso, de verdad, resulta encantador. -Y quedaría bastante creíble sino soltase un bufido que secunda una risa divertida.
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por James A. Hitman el Dom Ago 22, 2010 10:21 pm

La chica le asegura a James que no se le escapa nada, nunca, James no lo cree así, seguro que a aquella mujer si que se le escapaban las cosas más estúpidas e insignificantes lo que pasa es que se las quería dar de listilla delante de él, hacerse la interesante pero no colaba, el hombre lobo estaba dispuesto a descubrir todas las cosas que a la castaña se le podían pasar por alto para después restregárselas por todo la cara. Anda que no iba a disfrutar él poniéndole sobre la mesa todas aquellas cosas en las que fallaba la chica. Si era preciso iba a estar todo el santo día inspeccionando todo lo que hiciese y anotando en una pequeña libreta todo tipo de fallos con pruebas incluidas a poder ser por si acaso la muchacha tenía el suficiente valor y coraje de negárselo. -Si así lo crees adelante pero ya te digo yo que hay buenos actores en la vida a los que no se les cae la careta ni se les quita el disfraz así como así.- respondió tozudo, sin querer dar su brazo a torcer, total, mucha gente había por el mundo, gente muy diferente aunque siempre había clones unos de otros y aunque la mayoría cometiesen fallos otros eran muy minuciosos a la hora de hacer un buen papel teatral delante de otros. Según los diferentes gestos que hacen las facciones de su cara ante aquellos pequeñines cumplidos cariñosos que el licántropo usaba para dirigirse a las chicas como: pequeña, preciosa, muñeca, nena, angelito... no parece sentarla muy bien por lo que James vuelve a sonreír con bastante malicia, ahí tenía un buen punto a su favor para jugar con la pequeña demonio. Si no terminaría sacándola de sus casillas poco le iba a faltar pues cuando le venía en gana podía llegar a convertirse en todo una terrible pesadilla para quien fuese destinadas todas aquellas perversiones y maldades que James pensaba.

- Que tú te defraudes y decepciones a tí misma no quiere decir que yo vaya a hacerlo, encanto. Si no confío yo en mí mismo ¿quié lo va a hacer?. Yo creo en mí, en mis pasos y en mis metas, nadie hará de mí alguien inseguro.- respondió bastante seguro, a muchos le gustaría tener tanta seguridad en sus palabras como la tenía él en sí mismo. A una persona tan segura y tan arrogante como él no se le podía hacer flaquear con facilidad, eso era más que un reto que nadie había conseguido en toda su existencia.

El licántropo no tarda en percatarse de todas aquellas artimañas que hace aquella chica intentando suavizar sus gestos con rasgos angelicales que no hacen más que despertar el interés en él, desde un primer momento había sido consciente de que tenía delante a toda una mujer de armas tomar, una chica guerrera y peleona de las que no dudan en pisotear el orgullo de quien sea con tal de estar por encima y sacar todo el jugo a cada situación a costa de los demás. Aquella fémina sin duda era lo más interesante que los ojos azules del rubio habían visto desde que llegó a ese pequeño intento de internado desolado y aburrido.

- Ojo, yo no he dicho que jamás habría qué fiarse de una tía, yo he dicho que no me fío de nadie y mucho menos siendo mujer.- corrigió con precisión James, no le gustaba que pusieran en su boca cosas que él jamás había dicho por lo que sin poderlo remediar había saltado a la defensiva en seguida interrumpiendo a la chica cuya abreviatura del nombre coincidía una penosa y desaparecida marca de refrescos gaseosos. Arquea una ceja cuando la castaña trata de meterse en asuntos personales que no la incumben para nada pero se lo tomó con humor y sonrió encantadormente aunque con algo de desagrado. -Ninguna experiencia por el estilo pero simplemente solo basta con miraros para darse cuenta de quién tiene malas intenciones o quién es simplemente manejable, al fin y al cabo, todas sois un mero entretenimiento para pasar el rato.- sí, podía sonar bastante machista y el no lo negaría si se lo reprochasen, él se creía superior a cualquier ser femenino fuese de la raza que fuese, no hacía discrepaciones por ello. No le pilló de improvisto eso de que le agarrase de los hombros y le hiciera echarse un poco hacia delante para que ella pudiese llegar a sus labios. Nota mental, la próxima vez que la viese regalarla unos tazones o unos zancos para que no tuviese que soportar el tormento de ser más bajita que él. Ella engancha apenas unos segundos los labios del rubio que ni se inmuta, ni cierra los ojos ni pestañea, nada de nada, se mantiene totalmente neutra esperando que la otra se aparte, claramente sin corresponderla en ningún momento ni dar señales de que le hubiese o no gustado. - Si a eso se le puede llamar beso..- rueda los ojos haciendo un gesto con la mano y la cara de tener que estar soportando una gran carga encima, como si la demonio fuese una desesperada que se moría por besarle y lo había hecho con el primer pretexto que se la había puesto delante y después demostrase no saber ni besar. Seguidamente se vuelve a acomodar en la tumbona y gira la cabeza hacia el lado donde se encontraba la rubia empanada, ya dudando de que siguiese con "vida". - Por lo menos parece tirable, está bastante buena. Para un polvo no te digo yo que no me alegre de conocerla.- respondió echándole una buena ojeada en profundidad a la rubia, ignorando a la castaña haciéndola ver que no tenía interés en ella, que fuese cierto o falso ya eso era cosa de él pero aparentemente estaba poniendo de tía buena a la rubia dejando a la castaña en el montocito de las simplonas normales sin interés ni si quiera para un pequeño lío de una tarde. Y eso ya era decir bastante. A toda chica se la hería despreciándola de aquella forma y eso para el licántropo era bastante entretenido y le encantaba ser espectador de ello.

- Habla por tí pequeña, mi existencia no es para nada triste, soy el alma de la fiesta, la crême de la crême, la guinda del pastel. Soy lo máximo allá donde voy. Simplemente te iba a hacer un favor sacándote sabor para que no te vean tan sosa como te muestras.- se burló riéndose interiormente y aunque las carcajadas pugnaban por salir consiguió reprimirlas y solo mostrar una sonrisa de satisfacción, aquella chica no podía con él, se las devolvía todas por duplicado.

Guió sus manos hacia su cabeza y se bajó las gafas de sol plateadas que tenía de adorno en la cabeza para colocárselas sobre los ojos de forma que pudiese tomar el sol sin que los rayos le dañasen la vista y así poder seguir manteniendo una postura de chulo potente y gallito. Vamos, todo un chico duro. Después sacó del bolsillo de su pantalón un chicle de menta, lo desenvolvió y se lo metió en la boca mascándolo entretenidamente.

- No si lo de darte permiso o no era para hacerte un cumplido... Con la imagen de niña de papá que me estás dando pensé que te sentirías mejor si te daba permiso como lo haría tu papi.- una vez más se volvió a burlar de ella de una forma descara y sin cortarse un pelo, aunque aquella definición de hija de papi le pegase más a la rubia, cualquier cosa era buena para burlarse de la castaña de ojos marrones.
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

Mensaje por Beverly Hills el Mar Ago 31, 2010 1:45 pm

Había estado concentrada en mis pensamientos todo ese tiempo, los cuales se fueron haciendo más importantes que mi pensamiento inicial acerca del clima, hecho que no me impidió en absoluto enterarme también de la conversación que se estaba llevando a cabo en las tumbonas contiguas a la mía. Sabía perfectamente que era de mala educación escuchar conversaciones ajenas, pero no se podía decir que aquellos dos individuos estuvieran haciendo alarde de su buena educación. No sabría por dónde empezar si tuviera que quejarme de su comportamiento, aunque, desde luego, iba a tener para rato. Antes de que la conversación se alargara demasiado había previsto el rumbo que tomaría, divirtiéndome mientras me imaginaba las respuestas que optaba por dar cada uno en un intento de defender su orgullo... o lo que tuvieran.
Pude percibir cierto grado de infantilismo en los comentarios de ambos, y, por supuesto y más que en ninguno otro, en los comentarios referidos a mi persona. En el fondo me resultaba realmente gracioso y divertido, dado que a veces me gustaba que me tomaran por una niña de papá tonta y no por lo que realmente era. Aunque, claro, según la chica siempre se acaba descubriendo a todo el mundo... ¿A la gente a la que prejuzgáis también, compañeros? Porque si ya en un principio sacan conclusiones sobre mí que distan tanto de la realidad... no me quiero imaginar qué pasará cuando me digne a hablaros..., pensé desde mi tumbona mientras seguía sin perder detalle de aquella pequeña disputa verbal.
Sin intentar evitarlo, mis labios se curvaron hacia arriba mientras esbozaba una sonrisa. Posiblemente pudieran imaginarse que me estaba riendo de cualquier cosa que acababa de imaginarme o, lo que era más triste, pero más probable dada la imagen que habían decidido tener de mí, de un pájaro que acababa de pasar volando justo en ese momento, el cual ni siquiera existía. En realidad lo que me había hecho gracia era la forma de actuar de aquellos dos, sus comentarios, el beso... todo ese teatro, o esa estúpida realidad, me resultaba tremendamente gracioso y enternecedor.
Una vez me hube cansado de sus comentarios hacia mí, me di cuenta de que aún venían más... Santo cielo, ¿cuándo iban a darse por vencidos? Resultaba tan triste... Cuando escuché el comentario del licántropo, cuyo aroma me había molestado desde que se tumbó a mi lado, giré rápidamente la cabeza para clavar mis ojos en los suyos, evidenciando más la sonrisa antes esbozada. Probablemente pensarían que acababa de despertarme o cualquiera de esas mierdas que llevaban diciendo todo este tiempo, pero en realidad lo que pretendía era retarlo, que siguiera diciendo estupideces. Aunque durante toda mi vida había tratado con caballeros y señoritas, con exquisitos modales, educación y cultura, también estaba acostumbrada a tratar con gañanes, lo cual no quería decir que fuera algo que me gustara.
Me levanté de mi tumbona cuando consideré que ya había escuchado demasiado y comencé a caminar hacia la piscina, a paso lento, sin perder detalle de la conversación, ya que, por desgracia, todavía podía escuchar todo lo que decían. En el momento en el que sugirió que la mujer era una niña de papá, giré suavemente la cabeza y les sonreí a ambos, con una mezcla de atrevimiento y "sé lo que estáis pensando" o, al menos, podía imaginármelo, y es que la conversación ya era completamente previsible: un poco de tranquila discusión, alarde de inteligencia por parte de ambos y meterse con los que ni siquiera tenían algo que ver. Era típico de la gente así: prejuzgar, meterse con los que ni siquiera están participando en la conversación original, el machismo... Machismo, puaj, cómo odiaba todo eso. Volví a retomar mi camino hacia la piscina antes de poder enfadarme y tomar parte de la conversación, ya que, ante todo, tenía modales.
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Re: Qué agradable [James, Kassia]

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